Levanto estatuas caídas en la última contienda,
Acaricio su tersura de mármol confundido
Y busco en el destello de mi hueso el camino
Limpio de besos, que me arrastre al fondo de la tierra.
Araño la vergüenza acumulada en las banderas
Aparto con la mano, el corazón de su latido,
Y dirijo contra el viento rencores de enemigo
Furias que enmudecen antiguos cantos de sirena.
Recojo los desechos de los campos arrasados,
Donde la vida y sus quehaceres pasean cual sonámbulos
Por caminos sin destino, por caminos de quebranto.
Con pala en tierra bato olas de repetidos surcos,
Donde encuentra la carne su talle amputado
Y vuelven a gemir las viejas raíces de lo oculto.
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