jueves, 17 de noviembre de 2011

AUSENCIAS


¿Quién podrá disuadirme de la muerte?
Si  detrás de éste, mi pecho enamorado
Busco y sólo encuentro un ruiseñor atormentado
Acerico de mi pena,  herido por quererte.

¿Quién podrá acoger a este cuerpo penitente?
Entre los besos de otros besos atrapado
Y así purificar la anatomía de un pasado
Antídoto para el veneno que es perderte.

Volveré  a encontrar la manera de esconderte.
Dar ancho  cobijo a tu vientre sepultado,
Pues es destino esquivo la suerte del penado.

Todo lo que fue ya es nada. En la  pena apoyado
Sin bastón ni cayado,  grito tu nombre al verte
Como un peregrino  tras los pasos de la muerte.

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