“Limpiaba los pasillos con vómitos de lejía,
Mientras su cuerpo de cristal se
fragmentaba por las esquinas.”
¡Oh bella Lucia! El ojo contiene mundos de esperma arrodillado,
Que deambulan de aquí para allá sin
pararse a mirar la sangre
Que brota de un recién llegado…
Atisbo un secreto que frunce el ceño
cuando te nombra, ya poco importa,
La musa se aparta del hedor paralítico de
los muertos
Que vomitan lejía por los pasillos,
sedientos de besos…
Veo como aletean tus pestañas, cual alas
mudas que alcanzan altura
A la sombra de la palabra.
“A la rueda rueda de pan y canela” canta
la niña su canción perpetua,
Que inunda los llantos de las parteras,
que baja a la calle y grita su pena.
Será este otoño vestido de esquelas que lame cenizas por las
aceras
Que busca tu mano pero no la encuentra,
que encoge mi sueño
Y suelta las riendas…
¡Oh bella Lucia! luciérnaga de carne fría, ¿Dónde vas tan femenina?
Voy a los umbrales de tu sonrisa a
recoger el fruto de mi belleza,
Voy a vomitar lejía para limpiar la
herida de esta calavera…
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