jueves, 22 de marzo de 2012

MI ÁNGEL DE LA GUARDA


Encima de la cama en perspectiva,
Mi   Ángel  de  la guarda  agazapado
Siempre atento  a la combativa
Luz cegadora  de cualquier pecado.

Desde niño le recuerdo alerta
En  sus alas de escayola  apoyado.
Desplegando su bondad incierta
En los días cotidianos de a diario.

Con halo divino, arrodillado
Cargando con el peso excesivo,
De mirar sin querer ver el callado
Grito de mis cuatro rezos esquivos.

Su nombre llevo a mi persona atado.
Desde la cuna  fiel me acompaña
Cual escudero más sacrificado,
Pues   Miguel Ángel  dicen  que  me llaman.

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