No hay razones que busquen cobijo
Detrás de una estrella,
Ni miradas que esquiven la tuya
Antes de perderla.
No hay motivos que invoquen la duda
Ni suspiros que valgan la pena,
No hay milagros que curen la ausencia
De cosas pequeñas.
No hay relojes que ocupen un tiempo
Recién apagado,
Ni reflejos que oculten la luna
Detrás de un pecado.
No hay distancia que anule la sombra.
Ni canciones que evoquen cadencias,
Sólo queda un oasis caduco
De viejas presencias.
¿Qué será de esa casa desnuda
De blancos delirios?
Con tu pata quebrada llenando
Rincones dormidos.
¿Qué será de ese abuelo hechizado?
Testarudo de tercos ladridos.
¿Qué diré si los niños preguntan
Ahora que te has ido?
No hay silencio que llene el vacio
Del que no ha venido
A sembrar con su rastro de sueños
Paraísos perdidos.
Hoy me aferro a las cosas sencillas.
Al indulto que dicta el olvido.
Bonachón de mirada escondida
Y melenas de lirio.
me he emocionado mucho, Miguel...
ResponderEliminarCuando la volvía tocar ayer me recorrió un escalofrío y pensé que sería bueno que la gente conociese por lo menos la letra.Me gusta que te haya emocionado pues da sentido a lo escrito. Un beso Alba
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