Soy bella por dentro y por fuera,
Y ya no me importa que tú no lo veas.
Y ya no me importa que tus ojos cada día
Me juzguen condenen y luego se rían.
Pues tus ojos están cargados de espinas,
De luces oscuras y de enormes derivas.
¡Qué pequeña es la fuerza que me refuerza!
¡Qué grande el desarraigo cuando iza sus velas!
Siempre supe que la piedra inerte se desgasta
Y esta belleza mía se marchita en las ventanas.
Soy bella por dentro y por fuera,
Y ya no me importa que tú no lo creas.
Hubo voces sin eco al acecho de barcos perdidos;
Mi cuerpo pequeño y desnudo tan lleno de ruidos
Faro vigía de tempestades siniestras,
Mi cuerpo buscaba sin saberlo presencias.
Pero ahora soy bella por dentro y por fuera.
¡Qué bonita la noche con su manto de estrellas!
Porque ya no me asusta tu mirada serena.
Porque ya no me importa que tú no me quieras.
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